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Habla otro oráculo de la industria

mayo 27, 2010

Simon Waldman, hasta hace poco uno de los masterminds de The Guardian Media, es de los que pueden ver la botella medio llena y medio vacía al mismo tiempo. Como conferenciante en el JEEcamp de Birmingham celebrado el pasado 21 de mayo, dejó claro que la transformación de la industria periodística durará al menos 15 años más. Suficiente tiempo como para que la fastidiemos… o saquemos probecho.

Dejando de lado las predicciones de oráculo, Waldman concretó algo más su visión sobre el futuro de los periódicos: “No se ve mucho crecimiento inherente en los periódicos ahora, pero la lucha continuará en lo que serán los últimos coletazos de la industria”.  Lo cierto es que el gurú de los diarios online salió corriendo y de puntillas de Guardian Media, pero Waldman quiere dejar claro que la industria no desaparecerá sin dejar algo a cambio. El beneficio que obtengamos depende de la actitud: bienvenidos a la era de la psicología industrial. Como dice Waldman: “llevar un negocio va da hacer un negocio mejor para el día de mañana, no de preocuparse por fantasmas“.

Fuentes:

“¿Tiene sentido preguntar por la objetividad en el reportaje?”

mayo 25, 2010

La segunda jornada del II Seminario Internacional Ryszard Kapuscinski celebrado en la Universidad Miguel Hernández se desarrolla en torno a “La Impronta de Kapuscinski en el actual periodismo polaco”.


El Dr. Jedrzej Morawiecki (reportero especializado en el antiguo bloque soviético y profesor de Periodismo en la Universidad Wroclaw) ofreció una reflexión de gran interés sobre el tratamiento que damos hoy a la figura y a la obra de Ryszard Kapuscinski. En el contexto de la permanente tensión entre el periodismo literario y la escuela anglosajona; así como entre la literatura de no ficción y el discurso científico, Kapuscinski representa para algunos un mero “generador de tópicos”, un “estigmatizador de territorios”. Alguien que saca de su contexto los hechos históricos al no hablar de ellos con un método estrictamente descriptivo y científico.

Es verdad que la admiración por la figura de Kapuscinski crea un tabú de crítica a su obra. Pero, “¿debe el reportaje encantar, ser un cuento de hadas mediático?“, se pregunta Morawiecki. Kapuscinski parece buscar una homogeneidad en el mundo, hiperbolizar la realidad, dejarse llevar por la empatía. No pregunta, no entrevista. “Basa sus conclusiones en lo que ha leído, y eso es media verdad”, afirma el profesor de Wroclaw: “quería ser una autoridad en etnografía, pero no veo pruebas de eso”. Quien escribe estas líneas tampoco las ve. Deja todo el espacio de su escrito al testimonio así que, “¿tiene sentido preguntar por la objetividad en el reportaje?” Morawiecki se contesta a sí mismo que “la objetividad puede ser posible si seguimos a los maestros en lugar de a los media workers. Definir unas fronteras entre periodismo y literatura no serviría de nada, si no llegamos a comprender que la realidad per se no existe, y que por lo tanto cada autor tiene derecho a crear su propia realidad si con ello no hace daño a nadie: “el pensamiento crítico no estropea el discurso“, dice Morawiecki.

A pesar de todo ello, “la autoridad del escritor como etnógrafo ha ablandado la atención de los críticos de su obra”. En la imaginación de los “artesanos” (los periodistas que trabajan el reportaje con especial dedicación), Ryszard Kapuscinski es el maestro por excelencia; y El Emperador, el paradigma de su estilo. Pero no han de tomarse estas reflexiones del profesor Morawiecki como una condena total -siquiera parcial- de la obra del “Emperador del Reportaje”. Opina que su estilo es “plástico, multicolor y de mucha sensibilidad”, y su función necesaria en cuanto que era capaz de “captar momentos, cambios”. Debemos ver la obra de Kapuscinski como una síntesis: conclusiones de la realidad, no exageraciones. “Hay que seguir a los reporteros, y las hipótesis de los pensadores hay que destruirlas”.

Herederos directos de Kapuscinski

mayo 24, 2010

La segunda jornada del II Seminario Internacional Ryszard Kapuscinski celebrado en la Universidad Miguel Hernández se desarrolla en torno a “La Impronta de Kapuscinski en el actual periodismo polaco”.


La Doctora Malgorzata Kolanowska (hispanista, periodista y profesora de la WSF) revisa los clásicos polacos del reportaje, que divide en fases históricas lógicas: postguerra, reporteros-viajeros (hasta 1989); así como en las clásicas generaciones: 1930-40 y 1950-60.

La Gazeta Wyborcza, el primer medio libre tras el comunismo, engloba y englobó a la mayor parte de reporteros consagrados en Polonia. Entre su redacción se puede distinguir, a groso modo, dos escuelas encabezadas por grandes plumas: Hanna Krall (reduccionista) y Ryszard Kapuscinski (literario). Hay quien quiere verlo como escrituras diametralmente opuestas.

La “escuela de Kapuscinski” no está falta de seguidores notables: V. Jagielski, B. Pawlak, W. Nowak, j. Hugo-Bader, M. Szczygiel, W. Tochman, A. Domoslawski y W. Milewicz. Todos ellos nacidos en las décadas de 1950 y 1960. Y “para todos era un maestro: cada uno sacó algo de su obra“, afirma Kolanowska.

Pau Llop llama a la defensa de la Neutralidad de la Red

abril 13, 2010

La conferencia de Pau Llop el 10 de marzo de 2010 en la Facultad de Periodismo de la UMH se sustentó en dos grandes temas que afectan y afectarán al futuro del periodismo: la Neutralidad de la Red y el Periodismo Ciudadano.

Pau Llop, socio fundador de Bottup y su empresa asociada NXTMDIA, recordó a los estudiantes de periodismo un concepto recientemente olvidado en todas las facultades de periodismo del país: la Neutralidad de la Red. Reciente y convenientemente olvidado, porque es el resquicio de democracia que tiene Internet, del que tanto se habla y poco se cuida. Nos sentamos a pensar que si un ciudadano afgano con conexión a Internet decide escribir al mundo sobre la realidad de su guerra, no importa que FOX, BBC, CBS EFE y compañía se “olviden” de hacerlo. Pero, esta neutralidad depende de dos grandes factores: el posicionamiento en Google y el mantenimiento de la Neutralidad de la Red. Sobre lo primero ya hay manuales de precisión matemática al acceso de cualquiera pero, ¿cómo mantener y ampliar la neutralidad? Desde luego, permitir que las grandes empresas que se consideran “propietarias” de La Red privaticen el ciberespacio (ya no se contentan con recalificar el suelo real, que ahora van a por el virtual) no es la solución. Debemos estar alerta frente a la nueva legislación europea referente a Internet. Si el periodista ciudadano afgano tiene acceso a Internet, pero no suficiente dinero como para pagar un espacio en él, hasta ahí llego la independencia de la información.

Lo siguiente que necesita nuestro hipotético periodista ciudadano afgano es que alguien de forma y pula su información. Eso es lo que hace Bottup. Además de sus propios contenidos, verifica, corrige y da estilo a las noticias de periodistas “sin carnet” que tienen algo que contar. Un sistema realmente idílico, si no fuera porque la reducida plantilla del equipo no permite que se corrijan  muchas noticias ciudadanas al día, y por lo tanto contiene una amalgama de informaciones hiperlocales que nada tienen que ver entre sí. Un concepto de empresa informativa tan loable como necesitada de inversión.

“Fumarse” el derecho a la información: caso CBS

febrero 9, 2010

El programa de la CBS 60 Minutes emitido el 4 de febrero de 1999 debió salir a la luz muchos meses antes. Lowell Bergman, su productor, luchó por ello y acabó regalando una preciada primicia a la competencia, ante la posibilidad de que su hallazgo quedara acallado para siempre. Puede que la negativa de la dirección del programa 60 Minutes a su emisión no supusiera condenar a más consumidores de tabaco, pero sí condenó a la profesión periodística a seguir un camino de supeditación de los intereses económicos por encima de su deber con el público: informar de lo relevante.  ¿Qué fuentes utilizó Bergman?

FUENTES DOCUMENTALES

- Informe técnico de la empresa tabacalera Philip Morris, que pone a Bergman sobre la pista de Wigand, endocrinólogo y bioquímico, quien trabajó con cargo de responsabilidad para la empresa tabaquera Brown and Williamson (B&W).

- Seguimiento del proceso judicial a las grandes tabaqueras norteamericanas.

FUENTES TESTIMONIALES:

Eliminando los sujetos que no llegan a dar testimonio, aunque aprecen en el track de vídeo, la lista de fuentes para el programa es la siguiente:

- Mike Wallace, corresponsal del programa (en calidad de narrador de los hechos compilados por la redacción del programa).
- Dr. Jeffrey S. Wigand, Antiguo ejecutivo de B&W
- Gordon Smith, abogado de B&W
- Mike Moore, Fiscal General de Mississippi
- Thomas Sandefur, antiguo presidente de CEO B&W
- Dr. Stanton Glantz, Profesor de Medicina del Centro Médico de la Universidad de California en San Francisco
- Lucretia Wigand, entonces esposa del Doctor Jeffrey Wigand

¿Escribir sobre lo local, o ser lo local?

febrero 9, 2010

Comentario al artículo de Daniel Akst para The Wall Street Journal: Write Local: How Small Newspapers Are Surviving, publicado el 25 de septiembre de 2009.

Para muchos, el futuro de la prensa en papel se limita a los diarios locales.  No es esta la tendencia que marcan los mercados de la información en EE.UU. Las redacciones locales cierran, así como muchas asociadas a diarios nacionales.  Akst menciona como excepción de su entorno el caso del Register-Star de Hudson, con más de dos siglos de historia, que mantiene beneficios mientras ve cortar las barbas del vecino. Es una redacción pequeña, lo cual supone menor apoyo económico pero también menos influencia de intereses corporativos. Eso sí: se publica cinco días a la semana, una frecuencia no sólo económicamente conveniente, sino además realista.

Aunque quizás la supervivencia no se sustente en los diarios locales, sino en la mera información local, que no siempre son lo mismo: porque muchos diarios nacionales dedican más espacio a las noticias locales que otros impresos nacionales o generalistas (afirmación basada en lo publicado por Philip Meyer en su libro The Vanishing Newspaper…). Esto nos lleva a pensar que las modificaciones de cabecera para las ediciones locales de periódicos nacionales serían más eficientes si se produjeran de manera más drástica, completa, y durante toda la semana.

El Register-Star parte además con la ventaja de cubrir un vacío que no llena la televisión local, porque no existe. Pero, ¿seguirá vigente esta ventaja a diez años vista, cuando Internet supere en audiencia a la televisión? Algunos comentarios que Akst recibe a colación de su artículo señalan que la deficiencia de su aproximación es obviar las ediciones online. ¿Por qué agonizar por la prensa en papel, cuando los diarios locales o nacionales podrían especializar sus ediciones en línea y olvidarse de los costes de impresión y distribución?


El periodismo de infotenimiento

enero 10, 2010

Análisis crítico y comentarios al capítulo VIII (“Compromiso y relevancia”), de Los Elementos del Periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosentiel (Santillana, 2003).

A menudo pensamos que, si bien el periodismo ya no se ocupa de noticias relevantes, a menudo acierta en lo “sugerente”. Esto no es cierto. Sólo tenemos que echar un vistazo a los llamados “reportajes de calle” que inundan las televisiones hoy día. Las locuras de un heroinómano (no cómo llego a serlo, o por qué no quiere dejar de serlo). Fiestas de miembros totalmente improductivos para la sociedad plagadas de droga, barrios enteros abandonados por la administración… miseria. Miseria superficialmente, además. Todo eso choca, pero no es sugerente. Y, a menudo, el trato que se da a esta “información” hace que la audiencia intuya en ello algo interesante. Ramón Colom Esmatges cita en un artículo para Fotogramas (núm. 1990, agosto de 2009) a Pierre Missika y su teoría de las 3 etapas de televisión: “en los años 60 y 70 aparecen sabios y autoridades, en los 80 y 90 ciudadanos normales que representan problemas o cuestiones […], en la actual, encontramos a personas vulgares y atípicas”. Y es que resulta mucho más barato “entrevistar” al primer “colgado” que te encuentras por la playa, que contar la historia de alguien verdaderamente interesante y anónimo. Colom lo llama reporterismo de “aquí te pillo, aquí te mato”, y va contra los dos principios de interés y relevancia que Kovach y Rosentiel enuncian acertadamente como imprescindibles para un trabajo periodístico. Pero la audiencia premia a este atajo de vagos con cuotas millonarias de audiencias, y acepta este modelo como “revolucionario” y “profundizador”.

Convertimos la información en entretenimiento, y el entretenimiento en información; aunque esto no es necesariamente malo si se desarrolla con esfuerzo (Capote, Hershey, etc.).

¿Resulta útil hoy el foro público?

enero 10, 2010

Análisis crítico y comentarios al capítulo VII (“El periodismo como foro público”), de Los Elementos del Periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosentiel (Santillana, 2003).

“El periodismo debe proporcionar un foro público para la crítica y el comentario”. No SER un foro público de crítica y comentario, como parecen entender los medios. En la mayoría de los casos, el ciudadano escudriña, desentierra los datos (supuestamente) objetivos de una noticia de entre la verborrea aleatoria en el debate de turno. Y “un debate centrado únicamente en argumentos extremos no constituye un servicio público, al contrario, excluye a la mayor parte de los ciudadanos”. O, lo que es peor, transforma a los ciudadanos en intelectualidades capaces de ver sólo los extremos. “El debate ya no será educativo y servirá únicamente para reforzar prejuicios, ideas preconcebidas”.

Esta “cultura de la polémica”, este “Síndrome del Fuego Cruzado”, han calado tan hondo que si te atreves a decir que las cosas no son blancas o negras te llaman “radical”. Así de paradójica es la cosa. Y puede que un foro público no sirva de nada para una sociedad que no acepta una opinión que no haya escuchado antes por televisión. El “abanico de opiniones” que existe entre la ciudadanía, según Rosentiel y Kovach, ya no existe. Los periódicos ya no necesitan “reflejar a su comunidad en profundidad” porque les basta con reflejar cualquier punto de vista popularmente aceptado. Quizás sea hora de dejar de “informar” y empezar a EDUCAR.

¿Es trabajo del Cuarto Poder vigilar a los otros tres?

enero 10, 2010

Análisis crítico y comentarios al capítulo V (“Vigilar al poder y dar voz al que no la tiene”), de Los Elementos del Periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosentiel (Santillana, 2003).

Según Kovach y Rosentiel “el principio de vigilancia del poder se ve amenazado en el periodismo actual por su uso excesivo y por un falso celo destinado más a sorprender a la audiencia que a servir al ciudadano”. Explican que “la crítica permanente pierde significado, y el ciudadano no tiene base para distinguir lo bueno de lo malo”. Pero, ¿es realmente la función del periodista “descubrir los engaños de la Administración”? Se diría que eso es trabajo de los jueces. De lo contrario, corremos el riesgo de vivir en un permanente juicio paralelo a la Administración, cosa que además no tiene ningún valor legal. Kovach y Rosentiel afirman en este sentido que el Periodismo de Investigación “tiene además cierta dimensión moral. Compromete al lector, le anima a emitir un juicio sobre el asunto de denuncia, y da por supuesto que el medio informativo que publica tal denuncia la considera importante”.

Lo dicho vale para el terreno de las administraciones pero, ¿qué ocurre sobre el sector privado? “La creación de grupos de comunicación internacionales que ponen en peligro el propio concepto de Estado-Nación” conlleva a que “a los medios de información les parezca que ya no merece la pena ejercer la función de vigilancia y control sobre su propia empresa matriz”. Resultan esperanzadoras las noticias de nuevos medios que surgen al margen de las corporaciones, y el aumento de reporteros freelance. ¿Serán suficientes su influencia y cobertura para tapar los huecos de los medios ya consolidados? ¿Desaparecerán, como temen Kovach y Rosentiel, al ser engullidas por aquellos a quienes hacen la competencia?

Verificar los datos es respetar al ciudadano

enero 10, 2010

Análisis crítico y comentarios al capítulo IV (“Periodismo de verificación”), de Los Elementos del Periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosentiel (Santillana, 2003).

Si el ciudadano medio español viera todos los telediarios nacionales cada día, estaría mejor informado que los propios periodistas que trabajan en ellos, o al menos igual de mal informado. Lo mismo ocurre con los diarios de prensa. Si de cada información obtenemos tres o cuatro visiones diametralmente opuestas, sólo puede deberse a dos cosas: o el tratamiento de la noticia es demasiado sesgado, o bien el trabajo de documentación y verificación de datos ha fracasado. Lo malo es que suelen ocurrir las dos simultáneamente. Como dicen Kovach y Rosentiel: “los periodistas pasan más tiempo buscando algo que añadir a las noticias ya existentes – por lo general en el terreno de la opinión- que intentando descubrir y verificar de manera independiente los hechos”.

Para que exista disciplina de verificación en el redactor, debe existir una obligación de verificación para la empresa informativa. Visto que los modelos existentes más avanzados no funcionan (recordemos el caso de Stephen Glass), y dado que “no existe nada parecido a unas normas estandarizadas para la verificación de datos […] ni un método consensuado de investigación” (según Kovach y Rosentiel), ¿por qué no dedicar una importante rama de la investigación en periodismo ¡y de la educación! a estudiar mejores sistemas de verificación de datos? Damos por supuesto que lo primero ya existe pero… ¿qué hay de lo segundo?

Analizar cualquier noticia mediante la Regla de Transparencia que Kovach y Rosentiel proponen en su libro resulta desolador. “¿Quiénes son tus fuentes? ¿Hasta qué punto conocen los hechos de primera mano? ¿Son imparciales? ¿Existen testimonios contradictorios? ¿Qué no sabemos?”. Sólo suele contestarse a la última de estas preguntas, y se hace además con la intención de “enganchar” a la audiencia, más que de plantear la realidad.

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