Análisis: Caso Watergate
Poco más de un kilómetro separa la redacción del Wahington Post y el Ala Oeste de la Casa Blanca. Cualquiera podría pensar que es poco espacio para guardar secretos tan grandes como el más grave caso de corrupción presidencial de la Historia de Estados Unidos. Treinta años parecen demasiados para salvaguardar la identidad de la fuente de información más misteriosa y especulada de dicha nación. Mucho se ha dicho en ése tiempo del caso Watergate. Casi todo. Hoy, analizamos específicamente el trabajo de Woodward y Bernstein (prácticamente los únicos periodistas dedicados en el momento a la difusión de los hechos) respecto a sus fuentes; redactores del Washington Post, diario que destapó la trama casi en su totalidad. Para ello, analizamos todas las noticias de The Wahington Post referentes a Watergate entre el 17 de junio de 1972 y el 31 de mayo de 2005 en su versión original.
Las fuentes más frecuentes son los propios protagonistas de la historia. Muchas veces se limitan a negarlo todo categóricamente (“Segretti denied making the offers and refused to answer a reporter’s questions” [“Segretti negó haber hecho esas ofertas y se negó a contestar a las preguntas del reportero.”]); “Interviewed again yesterday, Clawson denied that he had claimed authorship of the “Canuck” letter, saying the reporter must have misunderstood him. “I know nothing about it,” Clawson said”. Otras veces eluden una respuesta concreta: “Asked to discuss the specific points raised in the story, the spokesman, DeVan L. Shumway, refused on grounds that “the entire matter is in the hands of the authorities”” [“Cuando se le pidió comentar los puntos específicos [en que estaba equivocada nuestra historia], el portavoz, De Van L. Shumway, afirmó rotundamente que “todo el asunto está en manos de las autoridades””]. O simplemente dicen que no harán declaraciones. “The White House did not comment” [“La Casa Blanca no hizo comentarios”]. Otros estaban convenientemente ausentes. Woodward lo toma como una oportunidad de sugerir, en vez de contar, y siempre da cuenta de dichas ausencias: “Stans could not be reached for comment” [“No se pudo acceder a Stans para que lo comentara.”], “The Democratic presidential candidates were not available for comment yesterday” [“Los candidatos demócratas a la presidencia no eran accesibles para hacer comentarios ayer”], “Ogarrio could not be reached for comment…”. En los casos menos frecuentes, algunos testigos aportan datos tan relevantes y concretos que son transcritos casi en su totalidad: “After being contacted by The Washington Post yesterday, Harlan A. Westrell […] gave the following background on McCord:…” [“Después de contactar The Washington Post con él ayer, Harlan A. Westrell aportó el siguiente perfil de McCord:...”].
Las fuentes oficiales (eludiendo los cargos públicos, que eran en su mayoría protagonistas de la noticia) más citadas son la policía de Washington, el FBI y la Casa Blanca: “The activities, according to information in FBI and Department of Justice files…” (“Las actividades, según información de los archivos del FBI y el Departamento de Justicia…”), “Law enforcement sources said…” [“Fuentes de las fuerzas de la Ley dijeron…”], “FBI agents have established that…” [“Agentes del FBI han confirmado que…”]. Encontramos trabajo de campo en los juicios: “The operation was described in court by prosecutor Earl J. Silbert as “proffesional” [“La operación fue descrita en el tribunal por el fiscal Earl J. Silbert como “profesional””]”, “In Court yesterday, one suspect said…” [“Ayer en el tribunal, un sospechoso dijo…”], “A spokesman for the Democrativ National Committee…” [“Un portavoz del Comité Nacional Demócrata…”]. Las investigaciones oficiales del gobierno supusieron la mayor fuente documental de la historia: “A photostatic copy of the front of the check was examined by a Washington Post reporter yesterday” [“Una fotocopia del frente del cheque fue examinada ayer por un redactor del Washington Post”]. Las cintas secretas que el Pentágono facilitó al New York Times fueron también muy útiles. La consecuencia histórica del caso Watergate, la dimisión de Nixon, quedó perfectamente documentada para toda la nación con un discurso televisado y una carta de dimisión oficial.
La CIA confirmó un dato que suele pasarse por alto en la mayoría de trabajos periodísticos: demostrar la pertenencia de un individuo a una organización y/o empresa. “Mc Cord’s previous employment by the CIA was confirmed by the intelligence agency” [“El antiguo trabajo de Mc Cord en la CIA fue confirmado por la agencia de inteligencia”].
La fuente anónima ¡y también ausente! del caso Watergate es más que una anécdota. Creó escuela tanto en el cine como en el periodismo. Sin embargo, basándonos sólo en las noticias publicadas por Woodward hasta 1976, nunca habríamos sabido de su existencia. “One day after the arrests, it was learned…” [“Un día después de los arrestos, se supo que...], “The next day it was revealed that…” [“Al día siguiente se reveló que…”], “Other sources closet o the investigation” [“Otras fuentes cercanas a la investigación”], “Records made available to The Post yesterday show that…” [“grabaciones/archivos facilitados ayer a The Post demuestran que…”] son expresiones habituales en los textos de Woodward. Totalmente difusas, parecen indicar que son precisamente éstas las revelaciones de Mark Felt (su “Garganta Profunda”) a Woodward en sus reuniones secretas. En la película “Todos los Hombres del Presidente”, Felt es quien revela a Woodward el rol de G. Gordon Liddy en la trama, dato que el Washington Post publicó de la siguiente manera: “Ten days ago it was revealed that a Nixon re-election committee official was fired because he had refused to answer questions about the incident by the FBI. The official, G. Gordon Liddy, was serving as financial counsel to the Nixon committee when he was dismissed on June 28”. Es decir, Woodward no cita una fuente en concreto, tal y como Felt le pidió que hiciera: “no reveles siquiera que tienes una fuente anónima”. El periodista mantuvo su promesa, al menos en el campo de lo publicado, porque “Garganta Profunda” se convertiría pronto en uno de los mayores misterios de la historia estadounidense. Treinta años después, sería Vanity Fair la publicación que pusiera cara a “El Ronco” (como se refería al confidente secreto la traducción al castellano de la película). Los propios Bernstein y Woodward opinan que la misteriosa identidad de Garganta Profunda oscureció otros datos relevantes (como otras fuentes, otros investigadores, las investigaciones del senado, las cintas secretas de Nixon y el trabajo del Tribunal Supremo). Bernstein, en concreto, ha dicho en repetidas ocasiones que se sobrevaloró el papel de Felt, porque más bien se dedicaba a confirmar lo que otros les decían.
Hay otras fuentes difusas que no se consiguen identificar durante la lectura de las noticias: “Sources in Miami said…” [“Fuentes de Miami dijeron…”]; “according to neighbors and friends” [“según vecinos y amigos”]; “The mistery deepens, a high Democratic party source said” [“el misterio se va hacienda más profundo, dijo un alto cargo del partido demócrata”]. Llama la atención una cita publicada como párrafo en sí misma en las primeras noticias del escándalo: “No mere statement of innocence by Mr. Nixon’s campaign manager will dispel these questions” [“Ninguna mera afirmación de la inocencia del director de campaña del Sr. Nixon eludirá estas cuestiones”]. No se atribuye a nadie.
Pero casi tan importante como la naturaleza de las fuentes en sí es la manera en que Woodward y Bernstein se acercaban a ellas. Sus métodos varían desde el “engaño” a la más absoluta sinceridad. Siempre se presentarán con su nombre y apellidos, y su pertenencia a la redacción del Washington Post; al menos así se cuenta en la adaptación cinematográfica de su epopeya. También podemos encontrar signos de una especial consideración por las fuentes en las noticias originales: “Informed of the general contents of this article, The White House referred all comment to The Committee for the Re-election of the President” [“Informados del contenido general de este artículo, La Casa Blanca derivó todo comentario al Comité de Reelección del Presidente”] (donde vemos que el periodista informa de la noticia a la parte afectada antes de pedir sus declaraciones, aunque esto no siempre sirva de mucho).
Dada la innegable importancia de sus escritos, Woodward tiene en cuenta la reacción de los protagonistas y la plasma en algunos artículos: “A spokesman there said, “The Post story is not only fiction but a collection of absurdities.” Una manera directa de transmitir las declaraciones es siempre una buena elección: “Reached by telephone at his home in a Minneapolis suburb, Dahlberg explained the existence of the check this way:… ” [“Cuando se le llamó a su casa en Minneapolis, Dahlberg explicó la existencia del cheque de la siguiente manera:…”]. Woodward tomaba notas de la actitud de los entrevistados. Esto es útil no sólo a la hora de intuir la información que no se nos da, como a la hora de relatar los hechos con mayor exactitud: “Asked by The Washington Post to discuss Segretti, three FBI and Justice Department officials involved in the Watergate probe refused. At the mention of Segretti’s name, each said — in the words of one — “That’s part of the Watergate investigation.” One of the officials, however, became angry at the mention of Segretti’s name and characterized his activities as “indescribable.””. La motivación de las fuentes es algo que sólo podemos intuir mediante la lectura de las noticias originales. El guión de Todos los Hombres del Presidente sí está plagado de preguntas de los reporteros a las fuentes como “¿qué hace usted aquí”, “¿por qué me cuenta eso?”.
Las conjeturas del Washington Post parecen perfectamente documentadas, salvo en algunos casos: “There was no immediate explanations as to why the five suspects would want to bug the Democratic National Committee offices or wether or not they were working for any other individuals or organizations” [“No había explicación en el momento de por qué los cinco sospechosos querrían robar en las oficinas del Comité Demócrata Nacional o si trabajaban o no trabajaban para cualquier otro individuo u organización”] (conclusiones publicadas en la primera noticia, la del robo en el complejo Watergate, que quieren indicar que algo huele mal en el Gobierno, aunque ningún dato se aporta al respecto).
Muchos otros redactores colaboraron en la elaboración de las noticias: “In Miami, Washington Post Staff Writer Kirk Shcartenberg reported that…” [“En Miami, el escritor para el Washington Post,” Kirk Shartenberg informó de que…]; “Clawson, a former Washington Post reporter, said …”; “William Loeb, publisher of the Manchester paper, said…”; “Washington Post staff writer Marilyn Berger reported that Ken W. Clawson, deputy director of White House communications, told her in a conversation on September 25th that, “I wrote the letter.””. En la película “Todos los Hombres del Presidente”, Marilyn Berger obtiene la información de Clawson durante una cita amorosa en su apartamento. Clawson llama al redactor jefe tras percatarse de la emboscada, y se asegura de que el diario no mencione su encuentro extramarital. Y así fue.

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