Análisis: portadas de EL PAÍS
Desde la primera portada hasta nuestros días, EL PAÍS ha evolucionado en su primera impresión. Aunque su transformación queda por debajo de las expectativas de la mayoría, son destacables muchos avances. Para resumir esta evolución a modo de titulares, diremos que:
1. La complemetariedad de imagen y fotografía es puntual.
2. Los recursos tipográficos de destaque han sido sustituidos por el color en las fotografías.
3. Muchas portadas históricas sufren de falta de entusiasmo ilustrativo.
4. La infografía como elemento dominante sigue resistiéndose a aparecer en portada (salvo causa de fuerza mayor).
5. La jerarquía de la información es tan estricta que no permite el desarrollo visual de la portada.
En nuestro estudio pasaremos por alto las limitaciones económicas a la edición en color, por obvias, y nos limitaremos al tratamiento de la noticia (claro está, mediante análisis del tratamiento de la noticia en maquetación).
El primer número (4/4/76) deja ver poco más que texto (llama la atención el formato y lugar del espacio publicitario, que permanece hasta nuestros días). A partir de ahí, se deja notar la importancia que dan las grandes portadas a la complementariedad titular-foto (4/7/76: “Adolfo Suárez, nuevo presidente del Gobierno”;17/10/78:”El nuevo Papa, un polaco joven…”; 20/10/89: “Cela gana el Premio Nobel…”; 24/8/91: “Yeltsin impone a Gorbachov la supresión del comunismo en Rusia”; 28/2/95: “Luis Roldán, capturado en Laos”) en calidad meramente ilustrativa de una identidad. También se comprendía el complemento emocional a las noticias especialmente violentas (31-10-78:”Extrema derecha y GRAPO, principales sospechosos del atentado a EL PAÍS). Sus portadas, en calidad de testimonio histórico en actos institucionales, comienzan a incorporar tablas estadísticas o descriptivas, que van aumentando sus caracteres de tamaño con

el paso de los años (28/12/78:”La Constitución, aprobada, aunque con mayor índice de abstención de los previsto”; 29/10/82: “El Partido Socialista, con 201 escaños, consigue la mayoría absoluta…”; 13/3/86: “Tras la victoria del “sí” en el referéndum, Felipe González promete trabajar por la paz”; 13/3/00: “Aznar logra la mayoría absoluta”; 15/3/04: “Zapatero derrota a Rajoy…”). En los momentos históricos no institucionales (estados de alarma como el descrito el día 24/2/81:”Golpe de Estado: El País, con la Constitución”), prima en las mentes de los editores la imagen del chico del periódico: “¡Extra, extra, subrayemos el titular!”. Esta visión victoriana parece haber mutado, y ya hemos disfrutado de nuevos estilos más adecuados para las grandes crisis(7/10/08: “Crack mundial”).
Merece una mención precisa la portada de la edición especial sobre el 23F ya que, si bien recurre al mencionado subrayado sensacionalista, y la imagen (por motivos
evidentes) es a penas descriptiva, esta está integrada de una manera por completo original (que aún hoy se evade en las portadas diarias). Es más descriptiva y como tal tratada la imagen de Tejero en la edición especial de madrugada. Aparecen las fotos en corte banner, adaptando las dimensiones al contenido más relevante (13/6/85:”España se une al proyecto de la Europa unida mientras ETA intenta sembrar el terror”). La complementariedad titular-foto, o incluso su mera relación con el texto se ignora casi siempre sus ediciones corrientes hoy en día. Otras portadas históricas a las que otorgan menor relevancia (10/4/77:”El Partido Comunista de España, legalizado”) sufren la misma falta de entusiasmo ilustrativo.
En este recorrido por las grandes portadas de la Historia reciente de España a través de los ojos de El País, encontramos la primera infografía descriptiva. Es opinión extendida que la Guerra del Golfo trajo consigo las primeras grandes ilustraciones montadas.
Luego están quienes dicen que fue por lograr una mayor precisión descriptiva, y quienes se dan cuenta de que –simplemente- ni sabíamos cómo era una guerra, ni dónde era esa guerra, ni se dejaba a los periodistas hacer su trabajo… y algo había que hacer. Están también aquí las primeras imágenes que hablan por sí solas (29/12/93: “El Banco de España interviene Banesto, destituye a Conde y garantiza los depósitos”; 12/9/01: “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”; 16/2/03: “No masivo a la guerra”; 12/03/04: “Infierno terrorista en Madrid…”). Y ciertas portadas a las que más les valdría no haberse levantado de la cama esa mañana (10/11/89: “Desaparece el muro de Berlín…”; 19/4/95: “Garzón: Interior creó y pagó a los GAL”; 2/1/02: “Los ciudadanos reciben el euro con euforia”; 23/5/04: “Los reyes del siglo XXI”). En esta última categoría entraría también la portada del Prestige (2/11/02: “El Prestige se hunde…”), si no fuera porque –de entre nuestra selección- es la primera portada a color.
En nuestra conclusión, no afirmaremos nada categóricamente, dado que aunque éstas sean todas portadas históricas, no están todas a las que se ha dado verdadera importancia en la redacción de El País. No es una muestra significativa, sin embargo podemos hablar de ciertas pautas evolutivas:
Las tablas se resisten a avanzar más allá de las estadísticas electorales. En contadas ocasiones se da a la imagen toda la importancia que tiene (no sólo en calidad informativa, sino descriptiva). La revolución infográfica de los 80 tocó de soslayo al diario, con lo que también se resguardó de caer en ciertos excesos que otros cometieron. Pero hoy parece que El País ha optado por prevalecer como el New York Times español: EL periódico de letra de España. Cabe preguntarse si todos los diarios de tirada nacional que han puesto sus esperanzas en el tratamiento estancado de las portadas sobrevivirán. Incluso cabe preguntarse si lo lograrán quienes han transformado su manera de atraer al lector desde el mostrador del kiosco.
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